lunes, 31 de diciembre de 2007

“Más importante que cualquier medalla”

Distinción a maratonista en Tucumán
Gerardo Alcaráz, Secretario de la UPF en Tucumán, comparte que el 19 de diciembre, en compañía de su esposa Norma y la Embajadora para la Paz, Berta Santillán, nombraron como Embajador en Simoca, localidad distante unos 50 kilómetros de San Miguel, a Juan Pablo Juárez, un reconocido maratonista, varias veces campeón argentino, dueño de varios record y con destacadas actuaciones en diferentes distancias a nivel sudamericano y mundial. Durante su trayectoria atlética tuvo que hacer un paréntesis de tres años por un serio problema de salud, cáncer de médula, pero volvió en el 2001 para competir en la categoría transplantados, ganando el Mundial en Kobe-Japón, en 800, 1500 y 5000 metros. El 4 de diciembre Juan Pablo cumplió 47 años y actualmente dirige una escuela de atletismo.

Gerardo cuenta que en el acto de entrega del diploma estuvieron el Intendente de Simoca, Luis González, con todo su gabinete, varios concejales, autoridades de Educación de la provincia y del Deporte. Se lamentó de no poder estar el Embajador y Director de la Sub-Secretaria de Deportes, José Banegas. Unas 200 personas acompañaron a Juan Pablo en el evento que incluyó la conferencia “Rol y misión del Embajador”, parte del Mensaje de Paz Nº 13, el video de la UPF y el brindis de honor que se hizo posteriormente. El cerificado fue entregado junto con la Sra. Berta y el Intendente.

Juan Pablo se emocionó y casi no pudo decir palabra, sólo se limitó a agradecer y se comprometió a seguir trabajando, “ahora con más responsabilidad”. El Intendente agradeció la distinción a “un hijo de Simoca”. Luego fueron a la fiesta del deporte donde participaron unas mil personas en un complejo cercano y donde varias veces el maestro de ceremonias nombró a Juan Pablo como Embajador para la Paz. Éste, ya más tranquilo, agradeció a la UPF y mostró su certificado. En el encuentro participaron sus padres, agradecidos y emocionados por la distinción “más importante que cualquier medalla, porque es un premio a su vida, su trabajo y su lucha diaria”, reconoció la madre entre lágrimas. El sacerdote de la catedral de Simoca se acercó para dar sus felicitarnos por la tarea que se desarrolla en pos de la paz, “en especial en Israel, que tanto conflicto tiene”. Gerardo cierra su informe pidiendo “¡Un aplauso para Dios!”.

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